La historia del Queixo Dajosefa es un relato de tradición, pasión y dedicación que se remonta a los inicios humildes en la cocina de una mujer extraordinaria, Josefa. Con atención meticulosa y esmero, Josefa elaboraba el queso sentando las bases de los que hoy conocemos como Queixo Dajosefa.
En su búsqueda de sabores auténticos y técnicas ancestrales, Jose Miguel, un apasionado empresario, se cruzó en el camino de Josefa. Juntos, con la ayuda mutua y un profundo respeto por la artesanía, la sostenibilidad y el medio natural, dieron vida a la actual quesería, donde cada dia se elabora nuestro queso, manteniendo intacto el proceso de elaboración con el mismo cuidado que en sus modestos inicios.
Con solo tres ingredientes: leche cruda, sal y cuajo se elabora dos veces al día, después de cada ordeño, de forma totalmente manual, para que la leche conserve todas sus propiedades y bacteriología. Es un queso sin fermentos añadidos, de esta forma conseguimos una “fermentación espontánea” gracias a las bacterias naturalmente presentes en nuestras vacas y nuestro entorno.
Después de una maduración de aproximadamente 20 días, el queso tiene una corteza de aspecto blanquecino debido a las levaduras, bacterias y mohos naturalmente presentes. De aspecto prácticamente líquido o más cremoso en su interior, dependiendo de la época del año, tiene un sabor ligeramente ácido y untuoso, a mantequilla fresca, frutos secos y pasto.